Maquillando la realidad

Los procesos eleccionarios que se vienen en Guatemala son tan importantes como el maquillaje que se le quiere dar, tanto al gobierno como a la sociedad chapina en general, una vez, como hemos comprobado a lo largo de dos años, de muy poco ha servido un presidente honesto como Arévalo a la cabeza de la nación cuando la estructura debajo de él, en mayoría, apesta. Al igual que ha sucedido con el ministro de gobernación actual y su antecesor en el ministerio correspondiente. 

Obvio, dirán ustedes amigos lectores, la corrupción es cultural, viene de décadas y demás aristas que ya todos sabemos y aceptamos con resignación; sin embargo, en esta oportunidad creo importante señalar la incapacidad de los más altos equipos en las "inteligencias" del gobierno para deshacerse de las contrainteligencias del crimen, la delincuencia y el narcotráfico incrustadas en ellas y que las mantienen cooptadas. Claro, incluye a los ministros citados, y de paso a la embajada de los Estados Unidos, aunque ambos solo como tomadores de decisiones políticas con base a esa información que los oficiales, suboficiales, oficiales terceros y demás personal de "inteligencia" y sus equipos les proporcionan. ¿Qué tan confiable es esa información que les proporcionan? ¿Qué tanta fidelidad hacia el gobierno existe en tal personal? No acaso abundan políticos de oposición fervientemente interesados en el fracaso del gobierno y de la nación? ¿Tendrán sus narices metidas en la tal inteligencia con tal de desestabilizar? La respuesta es obvia. 

De tal suerte, las capturas y extradición de cerca de medio ciento de narcotraficantes, mil o dos mil pandilleros detenidos y alguna docena de corruptos en proceso no son suficientes cuando el enemigo mismo permanece enquistado dentro de la estructura de inteligencia, administrando la información y decidiendo a quién y cómo proporcionarla, tomando en consideración incluso el valor en billete de la misma. O simplemente incluso, asesinando gente que les incomode. Sin rastro ni huellas, y por ende atribuidos a la delincuencia común.  

Por supuesto, este flagelo, por la misma experiencia y conocimiento del "treje" y maneje de la inteligencia en el pasado, incluyendo multitud de contactos y conectes en todas las dependencias necesarias, reitero, no deja huellas ni rastros. De hecho, sus actores, vestidos a la plancha incluso, estrechan con fuerza la mano de embajadores, presidentes y otros altos cargos con el rostro enjuto, de servicio, aunque cuidándose de no mostrar el puñal empuñado a la espalda. De hecho, no pocas veces son llevados a Washington y otros estados para recibir cursos. Toda una guinda. 

El gobierno de Trump percibió esa hipocresía diplomática en la inteligencia de México, y por eso las capturas de importantes capos el año pasado, quienes una vez en USA sí que proporcionaron auténtica información, de primera fuente, ocasionando lo que el vecino país vive desde el domingo recién pasado.

¿Podrá suceder en Guatemala? ¿A quién o quiénes podrían capturar? ¿O no vale la pena, y en pocos meses tendremos justamente un gobierno bonito, bien maquillado, con los más altos funcionarios respetuosos y honestos, pero igualmente cooptado?

  

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