Tránsito citadino II
La mercadotecnia es una filosofía de administración que exige o cuando menos procura identificar las necesidades en el mercado para satisfacerlas de mejor manera e intercambiar con él los recursos buscados por el satisfactor desarrollado. Entre tales recursos buscados prevalece el dinero, sin embargo, en el sector público, político, los votos de la población son los que importan.
En el caos del transporte nacional, una vez el colapso trasciende la ciudad, la necesidad básica o primaria es, esencialmente: movilizarse del punto A al punto B. Sin embargo, hay otras necesidades por satisfacer en dicha movilización. Las cuales dan lugar al producto aumentado. En este caso: la movilización aumentada.
Rapidez es una de tales necesidades, actualmente quizá la más difícil de lograr dado el constante congestionamiento vial, a pesar del altísimo costo que implica en horas desperdiciadas. Comodidad es otra, la cual se logra de alguna manera en el autoburbuja; comprendiendo esta como más allá de salir y llegar directo hasta el destino, evitar contacto directo con el cada día más peligroso mundo exterior: vendedores, limpia vidrios, motoristas, otros pilotos sin educación vial y hasta asaltantes profesionales. Aunque tan solo aislados por un débil vidrio de nuestro burbujauto, que nos brinda esa falsa sensación de seguridad. Una 3ra necesidad a satisfacer de la movilización aumentada es la seguridad, en su diversidad de manifestaciones: desde no arriesgar la vida por alta velocidad y/o vehículo y carreteras en mal estado hasta procurar pasar desapercibido en el tránsito, sin problemas con 3ros ante el caos y desorden que la ausencia de educación vial, y autoridad, causan; así también, tampoco ser asaltado a punta de pistola en la ventanilla del burbujauto, a pie en la calle y/o, finalmente, ser víctima a punta de pistola o simplemente bolseado y perder el celular dentro de algún bus de servicio público.
En el ajetreado mundo que vivimos, sin duda la rapidez es la principal necesidad a satisfacer. Esta podría lograrse con mayor número de calles, carreteras, pasos a desnivel, etc, de haber espacio, dinero y tiempo para construirlas; sin embargo, el caos está ya en la nuca de la población. Además, no podemos obviar el desarrollo tecnológico, que aunque de a poco, sorpresivamente hará su debut con los supersónicos en el aíre, con lo que la inversión realizada en carreteras servirá ya solo al transporte pesado y el conocido mercado de rezagados, por las razones que sean.
Claro, de este 2026 a los primeros supersónicos, a Guatemala quizá le faltan dos o tres años, dependiendo de si el consenso global permite implantar finalmente dicha tecnología que ya existe, aunque autorizada solo para uso agrícola. Entonces, en cinco o seis años los supersónicos podrán incidir finalmente en el tránsito. Plazo justo que toma, por experiencia, construir las carreteras, circunvalaciones, periféricos y demás que se plantean ahora en planos. ¿Qué hacemos entre tanto?
El servicio público es nuestra única auténtica solución. Cada bus municipal con 50 pasajeros a bordo implica cuando menos 25 autos circulando. Y todo el bla, bla, bla que sabemos y lo justifica.
Sin embargo, el sistema de transporte público presenta varias deficiencias, lo que limita su uso por parte de la población. Entre otros:
a) Insuficiente cantidad de unidades, lo que provoca tumulto de gente en paradas y a bordo, y en consecuencia la inseguridad (exposición a robo y asalto) tanto como la incomodidad, máxime en la pérdida de privacidad, que atenta incluso contra la dignidad moral y física de la persona. El famoso manoseo, como se le conoce, y que es causa importante para el no uso de dicha alternativa.
b) Trayectos o rutas hasta ahora implementados no permiten total autonomía para movilizarse no solo de un extremo a otro dentro de la ciudad sino, por ejemplo: de la Roosvelt a Obelisco, de URL a Campo Marte, salir o entrar del aeropuerto La Aurora, entre otros. Así mismo, algunas paradas de conexión distantes más allá de los 500 metros.
c) Inseguridad general, tanto en calles y avenidas como a bordo de los mismos buses es advertida a los pasajeros incluso por los mismos agentes de seguridad municipal al momento de abordar. Tema que puede mejorar muchísimo con más unidades que eviten el tumulto.
d) Cultura vial. Todo auto o moto detenido a orilla o circulando a menor velocidad que la del flujo normal de tránsito que obstaculiza la circulación vial debe ser sancionado. Cámaras hay, e incluso las unidades de TUBUS deben contar con ellas. Retomar la obligación de colocar el número de placa en el casco de motorista y asociarlo a la licencia de conducir del propietario, al igual que con los automóviles. Sancionar a la escuela de tránsito que avaló la licencia ante accidentes de tránsito por mala práctica. ATACAR LA CORRUPCIÓN QUE ROBA EL 40% DEL PRESUPUESTO DE LA NACIÓN.
Una vez superados estas deficiencias, muchos más ciudadanos citadinos se sumarán al uso del transporte público y Guatemala será mejor.
¿Se podrá?
Lic. José L. Elgueta J.
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