¿RETROCESO...? URGENTE!!!
A pesar que Estados Unidos lideró en el mundo occidental los DDHH desde cuando dictados al final de la 2da GM, más allá de por cumplir con lo establecido por ONU, quizá por considerarlos una fortaleza para sus pueblos, como todo pensamiento que en pro del humano puede parecer, finalmente se ha percatado que ni China ni Rusia siguieron ese camino sino más bien nunca han dejado de intentar imponerse sobre el mundo occidental, tal como desde cuando el ya lejano Ho Chi Min, el Viet Minh y otros en la guerra de Indochina y posterior conflicto vietnamita como colonia francesa.
Y desde entonces, desde aquella lejana década de 1940, con múltiples y diversas manifestaciones similares en distintas partes del globo, el juego ha sido el mismo. En el inicio, a través de las armas y la política; luego, sometiendo la justicia, invadiendo comercialmente y finalmente, con la osada y decidida injerencia a su favor comprando voluntades políticas, como ha ocurrido en Irán, Venezuela, la Argentina Kirch y otros, donde los pueblos han dejado de poseer relevancia alguna para sus gobernantes, una vez se han empeñado en amasar sendas fortunas y poder con ese apoyo descarado e incluso protección de China, Rusia e Irán, con el firme propósito de hacerse de sus territorios y sus recursos.
Guatemala misma no es excepción. De hecho, el pueblo chapín sufrimos desde ya más de medio siglo una de las guerras y sus secuelas más sangrientas, largas y costosas en territorio americano entre el mundo occidental, liderado por Estados Unidos de América y el comunismo, de la otrora URSS. Al igual que en Vietnam, a donde USA acudió en defensa de los intereses occidentales que tanto China como URSS pretendían apoderarse desde cuando aún no finalizaba la 2da GM.
De hecho, el pregón divulgado y que actualmente socava la soberanía de la mayoría de los pueblos en Europa y algunos en América, en apariencia para lograr algún desarrollo de la humanidad, es más bien un arma de invasión y sometimiento para dividir a las sociedades, destruir el mundo occidental, conquistar sus territorios y saquear sus recursos.
Por si fuese poco, y aunque campaneando entre Hobbes y Rousseau, el vertiginoso crecimiento poblacional que vivimos y el instinto natural de conservación, no nos conducen a mejor destino. De hecho, estamos empezando a ver y vivir los más oscuros y estrechos rincones de la natura humana: en general: egoísta y mísera, y en cuanto tiene o encuentra la oportunidad, asesina. Si, la misma naturaleza humana que reza: lobos con piel de oveja, con todo respeto a los lobos.
Y es que los humanos somos zorros, astutos por naturaleza, tal lo muestran esas mismas cantaleta de DDHH, buenismo, progresismo y demás que no son más que otro jugoso negocio para muchos, tal algunas iglesias incluso, a sabiendas que no hay humano en su sano juicio que rechace el pregón de una vida mejor, cómoda y placentera, sin sacrificar ni ofrecer nada a cambio, tal lo prometen a viva voz politiqueros dizque sociales, aunque al final de sus discursos lo que les urge es revisar los ingresos que tal pregón les ha generado en sus cuentas bancarias y ranking en el camino al trono.
De tal suerte, el escenario no puede ser otro que agradecer porque en occidente haya surgido finalmente un líder como presidente que efectivamente ejerce su presidencia para beneficio de su pueblo y esa parte de la humanidad arraigada en valores y tradiciones occidentales, que impone un retroceso urgente a la expansión del socialismo, los DDHH, las libertades y demás aristas del hipócrita buenismo, del llamado progresismo y de otras políticas sociales de creación reciente, cuyo único propósito, se reitera, es acumular poder y riqueza a cualquier costo.
¿Estados Unidos no hace lo mismo? Sí, sin duda. Pero eso cuando menos le hace igual a los otros, no peor; sin embargo, será el resultado de cómo este país ha invertido recursos en su pueblo como podrá rescatar su hegemonía y dominio sobre el planeta, o por el contrario, caerá, y con él, muchos países más, dando lugar cuando mucho al surgimiento de un nuevo amo mundial, que me atrevo a anticipar, no será mejor.
Tal retroceso en el falso desarrollo que se nos ha querido imponer, que sin lugar a dudas urgía detener para, una vez de regreso en el punto de inflexión pasado, retomar el auténtico camino del desarrollo de la humanidad desde la premisa dictada miles de años atrás de que: debemos tener un ser superior, todopoderoso, capaz de castigar hasta la 3ra y 4ta generaciones. Un ser que nos domine y someta a fin de evitar rompamos o resquebrajemos la amalgama social básica: el respeto mutuo, el cual es el único elemento capaz de conducirnos a alguna solidaridad.
Sí, sin respeto no hay sociedad, no hay familia. No hay humanidad. Puede haber manada, pero hasta ahí.
Quienes hoy lideran e imponen ese cambio, auténtico de verdad en tanto se basa en el raciocinio y el conocimiento de la natura humana, y no en la emocionalidad y los sueños e ilusiones, y que por ende a muchos duele, sin comprender que tal como cuando como padres nos vemos en la obligación dolorosa de educar a nuestros hijos para intentar evitarles un futuro de mierda, así, de la misma manera, urge este actual retroceso para recomponer el mundo y la humanidad misma, cuando menos en esa región del mundo occidental, donde nuestros abuelos y nuestros padres nos enseñaron las primeras luces.
Por supuesto, así como hay quienes vitoreamos la búsqueda de ese punto de inflexión, hay otros, muchos también, que de acuerdo a sus creencias, su aprendizaje en aulas universitarias desde cátedras emocionales y demás, despotrican contra el "retroceso" actual, sin embargo, el meollo del asunto se puede dilucidar respondiéndonos a sí mismo ¿Es, en general, santo o similar por naturaleza el hombre? ¿Hobbes o Rousseau? Hasta cuando nos tocan los instintos más básicos puede saberse.
Urgía retroceder para agarrar impulso.
Ahora se ha identificado finalmente otra arma de destrucción en contra del mundo occidental: las drogas. Que sin duda algún apoyo han de tener también desde estos países coludidos con Rusia, China e Irán. Espero ventilarlos pronto. Gracias por su lectura.
J Luis Elgueta J
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