¿México 2026?
Sin lugar a dudas, ESP Trump alcanzó niveles de popularidad y apoyo bastante altos en el mundo occidental con la incursión en Venezuela y la captura de Maduro. Incluso en China, según alguna cuenta en X. Y en estos momentos se encuentra en la cima, aunque barajeando tres, cuatro temas más de muchísima importancia, entre ellos: Irán, Venezuela misma, Groenlandia, OTAN y México, en especial de este último, su posición política contra el narcotráfico.
Sí, es lo que se ha revelado; sin embargo, hay otras sutiles diferencias con la presidenta Scheinbaum, pero en especial resalta esa extraña relación que la señora insiste en sostener con el crimen: abrazos y no balazos, cantando además a los 4 vientos los DDHH de los tales para no combatirlos. Posición por cierto que no solo debe ocupar a los Estados Unidos sino a toda la comunidad internacional, una vez esa displicencia, congracia o confabulación en el extremo, con el delito, es inadmisible, por mucho que se refugie en alguna soberanía. El narcotráfico es un delito transnacional y todos los países deben combatirlo.
Por si fuese poco, sabemos, principalmente por amigos que se dedican a traer carros de 2da mano desde los USA, que transitar por territorio mexicano es exponerse a asaltos, robos, secuestros y extorsiones, amén de las ya añejas prácticas corruptas de su sistema. Incluso en el área fronteriza de Chiapas ya muchos guatemaltecos optan por no ir a exponerse.
Además, los enfrentamientos entre grupos de narcotraficantes han revelado más allá de su poder de fuego y blindaje, la cantidad de elementos o tropa con que tales bandas cuentan. De hecho, recién una funcionaria del partido Morena advirtió que el narcotráfico era de los mayores empleadores en México, con cerca de 180,000 miembros reclutados.
Como país vecino, en Guatemala sabemos también del fuerte incremento durante los últimos 3, 5 años de tales grupos delictivos en frontera, desde Ocós, sobre el pacífico, hasta prácticamente Nentón, en Huehuetenango y seguramente en gran parte de la rivera del río Usumacinta, hasta El Ceibo mismo, en inmediaciones del Parque Nacional Laguna del Tigre, donde se han ubicado y destruido varias pistas clandestinas de aterrizaje.
México pues es un centro de acopio y distribución de drogas. Lo ha sido desde tiempos del capo colombiano Escobar, lo cual se ha incrementado con el fentanilo que recibe desde China. Es una realidad, por lo que resulta sorprendente la posición de la presidenta mexicana.
De hecho, comentaristas mexicanos, aunque de oposición, señalan una posible relación política con estos grupos, aduciendo fueron ellos, los narcotraficantes, quienes ayudaron a AMLO y posteriormente a Claudia a alcanzar el poder, mediante acuerdos previos de no agresión. De ser cierto, y darse entonces alguna intervención por parte de USA, puede imaginarse que además del ejército formal y legal, los líderes de Morena podrían contar también con este otro ejército ilegal que, al final de cuentas, defendería lo que México ha hecho por décadas: trasladar drogas los USA, lo cual sabemos no inquieta ni perturba a la presidenta y por ende a su gobierno, máxime que genera empleo (como sentenció Adriana Marín), y además, produce una derrama económica. Por supuesto, cabe preguntarse previo ¿Cómo estará la moral de los generales mexicanos? ¿Y su ética? ¿Aceptarán combatir del brazo con sus delincuentes?
Tal panorama sí que representaría un serio problema para la administración Trump, pues combatir contra dos ejércitos, uno totalmente ilegal y delincuencial, tipo guerrilla, no le sería fácil a su ejército.
Las arañas se matan cuando chiquitas.
Sin embargo, debe tomarse en cuenta también la cantidad y calidad de información que al respecto posee ahora el gobierno USA, a partir de las capturas de los poderosos Chapo, chapito e Ismael Zambada, así como de Genaro García Luna. Artífices por demás importantes del México actual, tanto como el mismo Maduro y Hugo "El pollo" Carvajal, entre otros.
Pero bueno, ¿se atreverá la administración Trump a incursionar en territorio mexicano?
Dada la mutua dependencia comercial, y por lo tanto económica, máxime que México es el principal comprador de los USA, no se visualiza una agresión del tamaño de alguna invasión, aunque quizá si una incursión al estilo Venezuela que pueda ser persuasiva políticamente y obligar a la presidenta a combatir el narcotráfico.
De igual manera, existe la posibilidad de imponer un cerco en el golfo de América, donde a la vez se impediría continuar enviando petróleo a Cuba, como otra medida disuasoria.
Y cómo nadie somos capaces de conocer el futuro, imaginando solamente, puede darse, sí, la invasión y ocupación por los USA hasta el paralelo 26 norte, lo que reduciría la frontera actual de 3,200 kms aproximadamente a cerca de 1,300 kms, lo que sería mucho más fácil de controlar.
Por fortuna, en el momento que termino de escribir este, leo que la señora Sheinbaum recapacita y decide dar un paso al frente contra el narcotráfico, lo que por ahora aplazaría, supuestamente, acciones de la administración Trump en tal sentido. Ya veremos.
Lic. J. Luis Elgueta J.
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