Araña sobre la ciudad

El tema del caos del tránsito citadino chapín podemos enfocarlo desde las lágrimas por lo que no se previó, aunque perdiendo tiempo; desde nuestras fantasías y sueños, también perdiendo tiempo o, en tercer lugar, desde la cruda realidad: no hay espacio terrestre para resolver. Subterráneo podría ser, a gotas, y tomaría cuando menos 15 años, justo cuando la movilidad sea quizá 50% aérea, con drones. La única alternativa actual y posible a mediano plazo, 3 o 4 años: aéreo.

En cuanto al caos hacia el interior del país, aún hoy es factible iniciar la construcción de carreteras y otras formas de transporte desde Amatitlán, CA9 sur; San Lucas, CA1 Occ; km 25 desvío a Santa Elena Barillas CA1 Or y quizá desde inmediaciones de el Chato en CA9 norte. Carreteras más anchas y vías férreas enfocadas en transporte pesado, lo que permitirá espacio para transporte vehicular personal. Aunque hacia el sur, también está la posibilidad de hacer algo bueno desde el Jocotillo hacia Guanagazapa, Escuintla, y CA1 oriente, evitando así la total dependencia de la ruta vía Villa Nueva, Amatitlán, Palín.  

En ciudad Guatemala, si bien es cierto las ciclovías suenan, no tenemos costumbre o cultura de bici. Ni ciclistas ni automovilistas, por lo que la propuesta no cuaja. Amén de que no han tenido el mercadeo adecuado, una vez están enfocadas al deporte y no al transporte. 

Más buses o minibuses, reitero, ya no caben. ¿Quizá más altos, de dos pisos? Los puentes de Piedra y el de la Barranquilla son obstáculos importantes. ¿Metrobuses más largos? Recordemos la industria cañera con sus 7 u 8 jaulas de caña. Podría ser. Y quizá se pueden hacer acá en Guatemala y engancharlos a los actuales. Necesita ampliar estaciones y revisar curvas. Otra opción, aunque solo vista en aeropuertos: bandas sin fin perennes. Largas. De cuando menos 500 metros, sobre plano, claro. Con cobertura para el clima pero para movilización de pie. ¿Lo soportará nuestra cultura? ¿Ya existe como tal en alguna otra ciudad?

Podemos imaginar otras alternativas, aunque limitadas todas siempre al espacio terrestre disponible. En todo caso, al ancho del arriate central de la Roosvelt, por ejemplo. En el que la banda sin fin de doble vía creo cabría, una vez la concibo ocupando a lo sumo 2.5 metros de ancho. Aunque su pendiente lo dificulta, se constituye a la vez en una fuerza de empuje.

Finalmente, el sistema aéreo, con el cual debemos concebir nuevos trayectos que, rompiendo el flujo tradicional del tránsito, se adapten a población abundante, distancias y tiempos, una vez el mismo sistema lo permite. Desde esa perspectiva, basta con ver en Google Earth las alternativas; desde Chinautla, Ciudad Nueva, zonas 4 y 11 de Mixco, zona 7, Roosvelt y hasta Villa Nueva y Amatitlán. Por supuesto, no todas serán factibles, la Muni sabrá, pero ahí está la herramienta que sin duda es de uso cotidiano.

Con base en lo poco que desde esta esquina se conoce en relación, sería sumamente interesante conectar vía aérea: Piedra Parada, Universidad Landívar, VH I y VH II, con zona 10 a TUBUS 104. Así mismo, Ciudad San Cristóbal, USAC, Santa fe, Justo Rufino Barrios y Villa Hermosa. Y claro, desde Aguilar Batres, USAC y Petapa, hacia el Trébol, sea aéreo o mejorando y ampliando el terrestre actual.

Lo peor que los chapines podemos hacer es sentarnos a decir no se puede. Recordemos: lo desconocido es muchísimo más vasto y grande que lo actualmente conocido, y no porque gringos, chinos o indios no lo hacen, nosotros tampoco. De hecho, por naturaleza, nosotros también podemos ser pioneros; basta con que pensemos que sí podemos, le pongamos coco consultando fuentes, investigando y nos arriesguemos, más allá de echar a perder, a hacer el ridículo incluso, tal en reiteradas ocasiones ha sucedido.


José L. Elgueta J.

            

Comentarios

Entradas populares de este blog

MERCADOTECNIA PRESENTE 2025

El inframundo de Xibalbá.

¿RETROCESO...? URGENTE!!!